La religión está de moda, pero no como antes: ¿hay una revalorización de lo espiritual?
En los últimos meses, España ha visto escenas difíciles de imaginar hace una década: un Movistar Arena convertido en catedral con miles de personas cantando al son del estribillo “Alaba a Dios mi corazón”; una Plaza de Cibeles llena con 85.000 asistentes a un concierto de pop cristiano para conmemorar la resurrección; una película como Los domingos, que sitúa la vocación de una joven monja como conflicto y división familiar; y un álbum, Lux de Rosalía, que mezcla símbolos místicos y lenguaje litúrgico en clave pop. Estas imágenes, amplificadas por las redes, han reactivado el debate sobre un supuesto “despertar espiritual” y nos obligan a mirar de nuevo a la España “después del monopolio católico”: un país donde la religión ya no organiza la vida como antes, pero donde lo religioso y lo espiritual reaparecen, se mezclan y se vuelven tendencia en formatos inesperados.
El debate que proponemos parte de una constatación: los datos sociológicos confirman una secularización intensa (BREC 2025), pero también la recomposición de creencias y prácticas que desbordan el eje catolicismo/ateísmo y multiplican las zonas grises entre creer y no creer. Crecen la no‑religión, las espiritualidades “subjetivas” y la figura del “espiritual pero no religioso”, al tiempo que se consolidan universos holísticos (tarot, reiki, terapias energéticas, meditación no confesional) y se difuminan las fronteras entre religión, bienestar, terapia y salud. Estas dinámicas están atravesadas por género, generación, clase y origen: se feminiza la espiritualidad holística, los jóvenes combinan distanciamiento institucional y bricolaje espiritual, y el catolicismo deja de ser mayoría social.
Al mismo tiempo, observamos un doble movimiento político y cultural: por un lado, la emergencia de un “campo antiderechos” en el que actores religiosos neoconservadores se articulan contra derechos sexuales y reproductivos o políticas de igualdad; por otro, la proliferación de teologías feministas, queer y eco-espirituales que se disputan espacios dentro de las comunidades creyentes. Aquí se abren preguntas clave: ¿es diferente el “neoconservadurismo católico” de otros como el evangélico, musulmán o judío? ¿Hasta qué punto llegan las alianzas entre sectores religiosos conservadores y partidos de derecha o extrema derecha? ¿Existe una religiosidad-espiritualidad de izquierdas?
Todo ello se juega además en un ecosistema de redes donde curas e influencers, proyectos de “catolicismo cool”, religiones digitales y mercados del alma conviven con campañas virales y guerras culturales. En este contexto, resulta ineludible preguntarse también cómo afecta todo ello a la percepción pública de la religión como fuerza conservadora, conflictiva o, por el contrario, como un posible nuevo recurso de justicia social y democracia.
A partir de fenómenos como Lux de Rosalia, Los domingos o los macroeventos de oración y pop cristiano en Madrid, este debate quiere abordar cómo repensar la secularización española: ¿es un proceso de recomposición más que de simple retirada de la religión? ¿qué implicaciones tienen las nuevas espiritualidades y las religiones digitales para las relaciones entre individuo y comunidad? ¿amenaza el auge del neoconservadurismo religioso a la laicidad y la igualdad efectiva entre todas las convicciones? y ¿de qué manera género, generación y racialización organizan quién habla y quién queda en los márgenes de lo sagrado hoy? Los fenómenos descritos en música y en cine dejan así de ser simples anécdotas mediáticas para convertirse en síntomas de un momento en que lo sagrado ha vuelto a escena, pero no necesariamente a las viejas sacristías.
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Estas cuestiones las vamos a plantear con este plantel de contertulios:
Mar Griera. Catedrática de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona. Coordinadora de la Red de Estudios sobre Diversidad Religiosa (REDIR).