El tema de este mes es…
Pensar el hogar: más allá del espacio.
¿Qué significa habitar? ¿Qué nos convierte en habitantes de un lugar y no meros ocupantes? La casa , ese espacio aparentemente privado, cotidiano, silencioso ha sido, paradójicamente, una gran ausente en el pensamiento filosófico. Tradicionalmente, la reflexión ha privilegiado lo público, lo político, lo visible. Y en ese olvido de lo doméstico y lo cotidiano, la filosofía ha pasado por alto uno de los escenarios más potentes de la subjetividad: el hogar.
El filósofo Emanuele Coccia lo señala con claridad. La casa, nacida y desarrollada al amparo de la ciudad, ha sido eclipsada por la fascinación hacia lo urbano. Sin embargo, habitamos la ciudad solo a través del amparo del espacio doméstico. Es en la casa donde se construye gran parte de la identidad, donde se inscriben los ritmos vitales, los afectos, las rutinas y los modos de vida. Pero ¿qué es, en realidad, un hogar? ¿Puede una vivienda serlo sin llegar a ser habitada plenamente? ¿Es el hogar un espacio físico, una experiencia emocional, una ficción cultural?
Distintas culturas y épocas han dado respuestas diversas a esta pregunta. Para algunas, el hogar se define por los lazos de sangre. Para otras, es la tienda que se monta y desmonta, el vehículo en movimiento, la habitación amueblada de alquiler. ¿Es el hogar una necesidad universal o una construcción cultural variable? ¿Dónde trazamos el límite entre lo que solo es un refugio y aquello que sentimos como “nuestro lugar”?
Desde Heidegger, la noción de habitar se ha vinculado con el modo más genuino de estar en el mundo. Habitar no es simplemente ocupar un espacio, sino inscribir en él nuestra existencia. Y Bachelard, desde la fenomenología, nos habla de la casa como un universo íntimo y poético, el primer mundo que conocemos y al que siempre regresamos, aunque sea solo con la memoria. Los recuerdos de la infancia, los espacios que nos marcaron, los rincones que soñamos, todos ellos configuran nuestra idea de hogar, más allá de su forma material.
En este sentido, la arquitectura y el emplazamiento de las viviendas no solo construyen espacios sino también formas de vida. La disposición de los muros, la distribución de las habitaciones, la apertura o el encierro de los espacios domésticos influyen en nuestros vínculos, nuestras emociones, nuestros hábitos. ¿Qué papel juega entonces, el diseño de la vivienda en la formación de la subjetividad? ¿Hace la casa al hogar, o el hogar a la casa?
Y en medio de todo esto, la dimensión política. El hogar ha sido lugar de cuidado , pero también de control. Históricamente, ha sido espacio de confinamiento para las mujeres, de invisibilización de la pobreza y las desigualdades, de violencia oculta. ¿Es el hogar un espacio de libertad o de opresión? ¿Qué ocurre cuando se pierde? ¿Puede una identidad sostenerse sin un lugar al que llamar propio?
Hoy, cuando el acceso a la vivienda se vuelve cada vez más difícil, cuando la gentrificación expulsa a comunidades enteras, los pisos turísticos arrasan con la identidad de barrios “de toda la vida” y el mercado decide quién tiene derecho a un espacio, repensar el hogar es también repensar la justicia. Y más aún cuando las nuevas formas de vida -hogares unipersonales, relaciones no normativas, vidas nómadas y digitales- trastocan los modelos tradicionales. ¿Puede haber hogar sin arraigo? ¿Puede formarse entre personas que no comparten lazos de sangre? ¿Puede un espacio virtual volverse hogar?
Lo que está en juego no es solo un techo o unas paredes. Es la posibilidad misma de pertenecer, de construir sentido, de arraigar el yo en un mundo que cambia de forma constante.
Para reflexionar y debatir sobre estos temas contaremos con la presencia de los siguientes ponentes:
Jorge Dioni López es periodista y escritor. Autor de los ensayos “La España de las piscinas“ (Premio al Mejor Ensayo del Año por el Gremio de Librerías de Madrid), “El malestar de las ciudades” y “Pornocracia”, sus obras abordan temas como el urbanismo, la transformación del espacio público y las nuevas dinámicas sociales en la era digital. Colabora habitualmente en medios como El País, Vanity Fair, El Estado Mental o Cadena SER, y desde 2006 imparte talleres de lectura y escritura en la Escuela de Escritores.
Bruno Galindo es escritor, periodista y productor cultural. Autor de títulos como “Remake”, “El público”, “Toma de tierra” y “Nadie nos llamará antepasados”, su trayectoria abarca la novela, el ensayo, el periodismo narrativo y la poesía. Ha colaborado en medios como El País, La Vanguardia, Rolling Stone y Granta, y es cofundador de la plataforma cultural El Estado Mental. Además, es creador de pódcasts para la Fundación Juan March y profesor de escritura.
Ana Mombiedro es arquitecta, docente y neuropsicóloga educativa, reconocida internacionalmente por su trabajo en el campo de la neuroarquitectura. Su labor se centra en investigar cómo el entorno construido influye en el bienestar y el aprendizaje, integrando conocimientos de neurociencia, percepción y diseño sensorial. Es autora de “Neuroarquitectura: Aprendiendo a través del espacio” y “Espacio, cuerpo y mente”, y colabora con instituciones educativas y estudios de arquitectura en el diseño de espacios orientados al bienestar.
Modera: Carolina Cerruti