LA VIOLENCIA

Café 98.
¿
Innata o aprendida
?
 Las caras de la violencia
La violencia es el gran tema antifilosófico. Sin duda, desde la época preclásica cualquier entorno favorable a la reflexión es un entorno alejado de la violencia. Pensar y dialogar requieren unas condiciones de cortesía y de acuerdos retóricos que buscan alejar a la conversación de soluciones no discursivas. Por ello, cuando recibimos imágenes de forcejeos o agresiones en el parlamento de algún país acreditamos la decadencia del debate público en ese entorno.
La violencia en sentido amplio es un fenómeno de una complejidad casi fantástica y, sin embargo, dice Tomasini, no se le ha concedido la importancia que tiene ni la atención que merece. Hay muchos estudios sobre violencias parciales o acotadas: pensemos que nos movemos con asiduidad entre los términos de violencia estatal, política, institucional, psicológica, verbal, de género, intrafamiliar, simbólica, lingüística, irracional, instintiva, etc. Parece que las manifestaciones de la violencia recorren no solo toda la historia de la Humanidad, sino también todos los aspectos de nuestra vida.
Por eso, un abordaje filosófico de la violencia es tan difícil de hacer. Si queremos evitar que el término lo abarque todo, y por consiguiente deje de significar algo, tendríamos que acotarlo de alguna manera o, al menos, estudiar los contextos de aparición de la palabra, su “gramática”. ¿Por qué hablamos de una situación violenta (o sea, incómoda)? Un crítico comparaba dos poesías sobre una rosa, una de un autor inglés y otra de uno japonés, y establecía que la gran diferencia era la violencia del poema occidental, pues el poeta cortaba la flor para contemplarla mientras paseaba. ¿se puede hablar con propiedad de violencia en estos contextos?
Asociamos el término a adjetivos como “irracional”, “ciega”, “desatada”, “absurda”, “despiadada” o “diabólica”. Y, sin embargo, es fácil imaginar o recordar ejemplos en los que el concepto se desembaraza de esos acompañantes que le aportan patetismo. Así, podremos encontrar casos en los que la violencia será la única opción racional que tomar, y que se tomará fría y desapasionadamente. E igualmente, la acción violenta puede ser destructiva, pero también constructora de derecho. ¿Qué papel juegan las “violencias originarias” en el establecimiento del orden político? ¿En todo orden social, incluido el democrático, hay una violencia de origen? ¿Hay, como quería Proudhon, un crimen en el origen de toda propiedad?
La violencia puede ser tanto un rasgo de la personalidad como una constante social, un medio para conseguir fines, una patología o un medio de control. Parecería, como decía Enzesberger, que vivimos en una “guerra civil molecular”. Y no obstante, también sentimos ese panorama como ajeno.
Somos todos seres pacíficos porque en nuestras sociedades enriquecidas la violencia es perturbadora; no la necesitamos en nuestras vidas. Quizás por eso somos más sensibles a ella y detectamos agresiones en muchos elementos de la vida cotidiana. Hemos acuñado el concepto de “violencias invisibles”, aumentando así la versatilidad del término. ¿Quiere esto decir que la violencia se aprende y no que es innata? ¿Se puede pensar en una sociedad exenta de violencia? Para desbrozar tan intrincada selva hará falta un buen plantel de contertulios:
Alfonso Armada
Periodista y escritor. Ha cubierto conflictos como el cerco de Sarajevo, el genocidio de Ruanda o el atentado contra las Torres Gemelas. Fue corresponsal para África en el diario El País durante cinco años y de 1999 a 2005 corresponsal en Nueva York para el diario ABC, periódico de cuyo Suplemento Cultural es director. Es presidente honorario de Reporteros sin Fronteras
Concepción Fernández Villanueva
Profesora titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en psicosociología de la violencia y del género. Es investigadora principal en varios proyectos de investigación sobre representación de la violencia en los medios audiovisuales, sobre violencia juvenil y violencia xenófoba y sexista.
Carlos Giménez
Doctor en Filosofía y Letras, Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y Catedrático de Antropología Social. Director del Instituto de Derechos Humanos, Democracia y Cultura de Paz y no Violencia (DEMOSPAZ) de la Universidad Autónoma de Madrid. Fundador y director del Instituto Universitario de Investigación sobre Migraciones, Etnicidad y Desarrollo Social. Asesor en migraciones e interculturalidad de varias instituciones internacionales y administraciones públicas de España.
Leopoldo Moscoso
Estudió en España, Holanda, Italia, y en los Estados Unidos. Fue Honorary Fellow en la Universidad de Wisconsin y ha impartido cursos y conferencias en distintas universidades españolas, europeas y americanas sobre economía, sociología y filosofía políticas, con atención especial a las revoluciones, los conflictos sociales y la violencia política.
 
 

Fecha

25/02/2024

Hora

06:00 PM

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