La agonía de Cronos : ¿Vivimos presos de una constante ansiedad temporal?
¿Tienes la impresión de vivir un tiempo acelerado, fragmentado y agónico? ¿Sientes que el tiempo se ha convertido en pura velocidad, en urgencia constante, y que no tienes tiempo para nada, que eres presa de una ansiedad temporal permanente? ¿Todo se mueve demasiado rápido para ser asimilado?
El debate contemporáneo sobre la experiencia temporal nos sitúa en una época en la que la aceleración digital y la lógica del rendimiento habrían disuelto la capacidad de narrar el tiempo, reduciéndolo a instantes que se suceden sin sentido: un flujo fragmentado e inmediato, sin continuidad ni relato. Es el paradigma del tiempo líquido, un concepto recogido por la filosofía y la sociología contemporánea, especialmente en relación con la experiencia temporal en la era digital, donde los tiempos del trabajo, el ocio y la vida íntima se entremezclan sin fronteras claras, generando una enorme tensión entre productividad y bienestar.
La aceleración digital y la lógica del rendimiento, ¿nos empujan a habitar únicamente el presente, un presente que devora todo lo demás? El futuro, que antes era horizonte y promesa, ¿se ha vaciado de sentido? ¿No es ya meta ni proyecto, sino un instante más, sin expectativa?
Si la muerte —que durante siglos fue límite y fundamento de la existencia— pierde esa función en una sociedad que propone la longevidad extrema (e incluso superar la muerte biológica), el tiempo queda reducido a una sucesión de instantes sin dirección ni profundidad. Este enfoque desafía las concepciones tradicionales sobre la vida y la muerte y sugiere que la humanidad se encuentra en un punto de inflexión histórico gracias a los avances exponenciales en biotecnología, nanotecnología, inteligencia artificial y neurociencia.
¿Es posible entonces recuperar espacios donde el tiempo adquiera densidad y significado? ¿Podemos transformar el tiempo en experiencia habitable y no en una mera sucesión de estímulos? ¿Podemos reaprender a demorarnos, reaprender la lentitud? Recuperar esa dimensión significaría resistir la tiranía del instante y volver a un tiempo que pueda ser narrado: un tiempo con densidad, memoria y esperanza. Como proponía María Zambrano, un tiempo habitado desde dentro, un tiempo que permita que la verdad —y la propia identidad— emerjan lentamente.
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Mercedes Gómez Blesa: Doctora en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, ensayista y crítica de arte. Su labor investigadora se ha centrado en el estudio de las intelectuales y artistas de la Edad de Plata, con especial atención a la figura de María Zambrano, a quien ha dedicado el ensayo La razón mediadora: Filosofía y piedad en María Zambrano (2008), galardonado con el Premio Gran Vía de Ensayo. Entre sus publicaciones destacan Las intelectuales republicanas: la conquista de la ciudadanía (2007), Modernas y vanguardistas. Las mujeres-faro de la Edad de Plata (2019).
Marifé Santiago-Bolaños: La poeta Marifé Santiago-Bolaños es profesora de Estética en la Facultad de Filosofía de la UCM, patrona de la Fundación María Zambrano y académica correspondiente de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. Pertenece al Instituto de Teatro de Madrid, codirige el Grupo de Investigación Complutense “Poéticas de la Modernidad”, dirige el seminario Complutense “María Zambrano, una poética de la lentitud” y forma parte del Proyecto de Investigación Complutense “Estética y transformación digital de la sociedad”.Es socia de Clásicas y Modernas.
Juan Antonio Valor Yébenes : Profesor de la Facultad de Filosofía de la UCM, de la que fue decano entre 2018 y 2022. Su labor investigadora se ha centrado en la filosofía de la naturaleza, la filosofía de la ciencia, la historia de la ciencia y la inteligencia artificial. Ha publicado más de ochenta trabajos entre artículos científicos, capítulos de libros y monografías.
Modera : Zara Fernández de Moya