El director rumano Calin Peter Netzer obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín por su anterior película “Madre e hijo”, 2013. Película en la que analizaba la relación compleja materno filial. “Ana, mon amour”, que ha sido distinguida en el mismo Festival por su sobresaliente montaje, trata del análisis y evolución de una pareja de enamorados a lo largo de los años. Basada en la novela de Cesar Paul-Badescu el director nos da la perspectiva del psicoanálisis del protagonista masculino, Toma, en la película.

Desde el comienzo, el montaje, los primeros planos, la velocidad y los “flash-back” te sumergen en esta relación como si la vieras en primera persona, de manera que te adentras en su intimidad, en su realidad cotidiana, dejando espacio al espectador para la interpretación personal de la cronología dramática. El método de la asociación libre que practica el psicoanálisis da un sostén narrativo que permite vivir el relato de un modo subjetivo e intenso.

Esta relación incipiente de Toma (Mircea Postelnicu) y Ana (Diana Cavallioti) comienza en la universidad, donde estudian literatura. La película se desarrolla, de manera hiperrealista, en cuatro tiempos, siendo el eje conductor las visitas de Toma al psicoanalista. Esto se muestra de manera efectiva en el cambio de apariencia, de pelo y de ropa, de los personajes.

Ana tiene episodios de angustia que no comprende. Con el tiempo vemos como se aísla y tiene episodios depresivos, llegando a intento de suicidio. Es Toma quien nos va descubriendo las vicisitudes en la vida de Ana, en el relato que hace a su psicoanalista entre recuerdos, experiencias y sueños. En realidad, no conocemos la versión de Ana. Es él, Toma, el verdadero protagonista.

Sabemos desde Freud que un síntoma comporta una satisfacción pulsional. De la escucha clínica bajo transferencia Freud extrajo las “condiciones” inconscientes de la elección amorosa. Esas condiciones anudan lo imaginario, el goce en juego y el abanico simbólico que determinó, en el sujeto, su lugar de objeto en el deseo del Otro.

Hay que pensar el anudamiento entre mujer, síntoma y goce para abordar lo que lleva a un hombre a mantenerse unido a una mujer. Somos seres de la palabra, “parletres”, y en la elección de pareja hay una determinación inconsciente. Es la experiencia psicoanalítica la que posibilita ubicar en la mujer elegida el rasgo que la ata a él. En “Ana, mon amour” parece que para Tomas ser “el salvador”, el que la sostiene y la cuida, es el rasgo que lo mantiene unido a ella. Parecería que son acciones altruistas, pero ¿no se trata del control? Así, vemos que cuando ella sale de esa posición él se desmorona, pierde su lugar, llega a soñar que Ana muere.

El personaje de Ana se mantiene en silencio prácticamente toda la película y es cuando puede hablar, primero con un psicoanalista y luego con Toma, cuando puede salir de esa posición y cambiarla por una que hace la vida más digna.

Interesante las soluciones al malestar subjetivo comparando entre la propuesta farmacológica, la religión y el psicoanálisis, lo que nos dará mucho debate.

No faltan personajes para la trama. Por un lado, los padres profesionales de Toma, él violento en contra de esa relación y ella controladora. Por otro, la madre de Ana, más humilde y abandonada por el padre de Ana cuando ella era pequeña y vuelta a casar. Ana no se enteró hasta los 16 que dormía con su padrastro.

Vemos en el cartel de la película cómo la mano de Toma agarra el brazo de Ana. Pero ¿lo agarra o se agarra? Una imagen que da para interpretaciones.

Nos vemos el próximo viernes 15 de septiembre a las 18.30 h. En café “Libertad 8”, calle Libertad Nº 8, Madrid 28004

Olga Montón

http://tertuliacineypsicoanalisis.blogspot.com.es/p/bienvenida_48.

Fecha

15/09/2017

Hora

06:30 PM

Precio