Café 76. La sociedad sentimental: ¿más humana o más infantil?

El ser humano es sentimental por naturaleza, algo que incomodaba a los ilustrados y que celebraban por todo lo alto los románticos. Para bien o para mal, venimos al mundo con la necesidad de valorarlo, estimarlo o desestimarlo, de cara a conformarlo en función de nuestros deseos. Esto supone que la realidad es tan plural como sujetos existan capaces de interpretarla emotivamente, lo cual es una evidente fuente de conflicto.

Históricamente, se han intentado minimizar los perniciosos efectos de esa naturaleza sentimental del ser humano con el auxilio de la razón, aquella que la Ilustración pensó que podía ser la única capaz de poner un poco de orden en el mundo y hacerlo progresar. Sin embargo, cuando en el siglo XX se vio que ese supuesto progreso racional podía conducir también a los campos de concentración, muchos perdieron la fe en aquella diosa razón y volvieron a darle más relevancia al sentimiento, un retorno en toda regla al Romanticismo, que en realidad nunca se abandonó del todo, si consideramos por ejemplo la crítica a la razón ilustrada de Nietzsche.

Desde entonces, el sentimiento ha ido comiéndole terreno a la razón hasta alumbrar en nuestros días ese singular concepto conocido como “posverdad”, que sin duda hubiera escandalizado a los ilustrados. Al parecer, la verdad racional sobre las cosas ha pasado a mejor vida y, en su lugar, campan libremente por el ancho mundo todo tipo de posverdades, personales e intransferibles, construidas por los sentimientos particulares de cada cual que, por supuesto, hay que respetar sin vacilación alguna, aunque terminen produciendo fenómenos como el nacionalismo, el populismo o el victimismo como estrategia para obtener provecho en cualquier conflicto. En definitiva, una forma de infantilismo generalizado que remite a aquella etapa de nuestra vida en la que nuestros deseos tenían que hacerse realidad de forma imperiosa.

Para muchos, sin embargo, este protagonismo del sentimiento frente a la razón es más positivo que negativo. Efectivamente, las sociedades engendradas por el racionalismo ilustrado, como lo fue la victoriana, pecaban de una rigidez casi inhumana, aparte de entender el progreso en términos puramente materiales, sin atención alguna a otras facetas del ser humano que no por ser menos racionales y rentables eran menos humanas. Desde este punto de vista, podemos decir que nuestra sociedad actual, al reconsiderar la relevancia de los sentimientos, es más humana, algo sobre lo que últimamente inciden también neurocientíficos como Antonio Damasio tras descubrir los estrechos y simultáneos vínculos neuronales entre sentimientos y razón.

De todo esto, de los perjuicios y beneficios de este papel protagónico de los sentimientos en el mundo contemporáneo, hablaremos en nuestro café con el fin de esclarecer si somos ahora más humanos o, simplemente, más infantiles que antes.

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Modera 

Ramiro Ribeiro.

Ponentes

Javier Gomá. Destacado escritor de ensayos filosóficos, como su aclamada Tetralogía de la ejemplaridad. Premio Nacional de Literatura, modalidad Ensayo, en 2004 por su primer libro, Imitación y experiencia. Director de la Fundación Juan March.

Eloy Fernández Porta. Ensayista ganador del premio Anagrama en 2010 por Eros. La superproducción de afectos. Profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Autor de “Spoken Word” y “performances”. Creador del dúo “Afterpop Fernández & Fernández”, junto al escritor Agustín Fernández Mallo.

Teresa Oñate. Catedrática de Filosofía en la UNED y directora de televisión de la Facultad de Filosofía de la misma universidad. Directora del grupo internacional de investigación ONLENHER (Ontología. Lenguaje. Hermenéutica. Estética).

 

Fecha

27/05/2018

Hora

06:00 PM

Precio